Por qué las escuelas de Mendoza eligen estas tipografías y no otras
No es solo una cuestión de gusto. Cuando una tipografía escolar está bien elegida, los chicos reconocen las letras más rápido, los docentes imprimen menos borradores y el material del año siguiente se rearma sin discusiones. Estos son los puntos que marcan la diferencia frente a las alternativas que circulan sueltas por ahí.
Trazos pensados para primer ciclo
La 'a' de un solo piso, la 'g' abierta y las ascendentes bien marcadas evitan confusiones cuando un pibe de seis años todavía está fijando la forma de cada letra. Muchas fuentes decorativas se ven lindas en un cartel pero fallan en una ficha de lectoescritura.
Un sistema, no un collage
Proponemos una familia para títulos, otra para textos largos y una tercera solo para números y fechas. Así el aula mantiene coherencia todo el ciclo lectivo y cualquier docente que reemplace a otra persona puede seguir la misma línea sin adivinar.
Medidas probadas en papel y pantalla
Un cuerpo de 11 puntos con interlineado ajustado puede ser cómodo en pantalla y agotador impreso. Cada recurso incluye referencia de cuerpo, interlineado y márgenes para cuadernillos, carteles y presentaciones, sin tener que probar a ciegas.
Ahorro real de tiempo docente
En lugar de armar cada ficha desde cero, los recursos vienen con estructura lista: encabezado, consigna, espacio de respuesta y pie. Se adaptan al proyecto del aula y se imprimen sin retoques de último momento.
Lenguaje claro, sin promesas infladas
No hablamos de avales oficiales ni de métodos milagrosos. Explicamos criterios concretos: altura de x, apertura de trazos, espaciado entre letras y contraste. Vos decidís qué sirve para tu grupo y qué no.
Pensado para escuelas de Mendoza
Los ejemplos, los textos y las actividades están escritos en español argentino, con voseo y situaciones que reconocés: actos escolares, cuadernillos de repaso, carteles de sala y materiales para familias que acompañan la tarea en casa.